Control de colesterol LDL en pacientes con infarto agudo de miocardio: características clínicas y logro de objetivos terapéuticos en un hospital de referencia (enero-junio 2025)
Palabras clave:
infarto agudo de miocardio, LDL-colesterol, inhibidores de hidroximetilglutaril-CoA reductasas, aterosclerosis, riesgo cardiovascularResumen
Introducción: el colesterol LDL es un factor de riesgo crucial en la enfermedad aterosclerótica. Su monitoreo regular permite ajustar el tratamiento según las guías actuales, reduciendo la morbimortalidad por síndrome coronario agudo.
Objetivo: evaluar el grado de control de LDL y el cumplimiento de los objetivos terapéuticos durante el seguimiento en pacientes con infarto agudo de miocardio en un hospital de referencia.
Metodología: se aplicó un estudio observacional, descriptivo y longitudinal que incluyó pacientes con infarto agudo de miocardio ingresados al Hospital Central del Instituto de Previsión Social, Paraguay, entre enero y junio del 2025. Se analizaron fichas electrónicas y niveles de LDL al ingreso, 1, 3 y 6 meses. Las variables se procesaron con estadística descriptiva. Por su carácter retrospectivo, se prescindió del consentimiento informado, asegurando la confidencialidad.
Resultados: se incluyeron a 126 pacientes (72,2% hombres, edad media 67 ± 10 años). La hipertensión arterial (88,1%) y la diabetes mellitus (49,2%) fueron las comorbilidades más prevalentes. Angiográficamente, predominó la enfermedad de tres vasos (46 %). El promedio de LDL basal fue de 141,2 ± 34,7 mg/dL, descendiendo a 59,6 ± 13,8 mg/dL a los seis meses. El máximo cumplimiento se alcanzó al tercer mes (25,4%), descendiendo al 16,7% al sexto mes de seguimiento. El 96% recibió estatinas de alta intensidad, pero solo el 1,6% recibió terapia combinada al alta.
Conclusiones: los pacientes mostraban una alta carga metabólica y severidad coronaria, con una brecha crítica en el control lipídico y bajo cumplimiento de metas internacionales. El descenso del éxito terapéutico tras el tercer mes sugiere pérdida de adherencia o inercia clínica. La monoterapia con estatinas resulta insuficiente, evidenciando la necesidad de estandarizar la terapia combinada temprana desde la internación para optimizar la prevención secundaria.


